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Las torres medievales de Alcaine: diez siglos de historia contemplan la Carrera de Montaña Río Martín

Hasta un total de 11 torres convirtieron a Alcaine, durante la convulsa Edad Media, en una fortaleza casi inexpugnable. Fueron construidas durante los estertores de la dominación musulmana -allá por el siglo XI- y terminaron en manos cristianas durante la Reconquista. Han llegado a nuestros días muy deterioradas salvo dos de ellas que fueron adaptadas como palomares. Del antiguo castillo o alcázar musulmán solo quedan restos de sus atalayas y planta que nos permiten hoy día imaginar su estructura. Las torres circundaban el caserío de Alcaine que por su singular situación, sobre una ladera y rodeado de crestas rocosas, quedaba completamente protegido y a salvo de las incursiones enemigas.

Hoy en día esas torres que se mantienen en pie estratégicamente situadas son enhiestos y silenciosos vigías del transcurso del tramo principal de la Carrera. Así que piedras con diez siglos de historia serán mudas observadoras del tremendo esfuerzo que han de desarrollar l@s corredor@s para vencer la dura orografía de ese tramo del recorrido. Ya desde los primeros metros de la prueba, apenas abandonada la Plaza Alta o de San Agustín, la recientemente rehabilitada Torre de la Mora contemplará el paso de l@s participantes en esos primeros metros tras superar un leve repecho de la carretera de acceso al pueblo y el ascenso y descenso al cabezo de Benicozar (751m). La prolongada y firme bajada de la cuesta de Los Royales -un tramo cementado- inducirá en un primer momento a los desconocedores del recorrido a pensar en la escasa dificultad de la prueba pero eso no será más que una efímera ilusión que se desvanecerá a los pocos minutos. Tras dicho trayecto llega el momento del acceso al casco urbano de Alcaine que se hará por el mismo lugar de la bajada inicial de la carrera (Los Royales) pero esta vez cogiendo la bifurcación a la izquierda que corresponde a la histórica Cuesta de San Ramón (de época medieval, zigzagueando para adaptarse al terreno y con gradas empedradas), auténtico rompepiernas, que nos aproximará al esfuerzo real que requiere la prueba -sufrir para vencer- y que solo el calor y ánimo de los aficionados presentes será el “motor” que ayudará a coronar ese tramo agotador a muchos de l@s participantes.

La participación o presencia como público durante la Carrera de Montaña, es una magnífica ocasión para visitar el casco urbano de Alcaine y recorrer la Ruta de las Torres para observar la importancia y peculiaridad del sistema defensivo de Alcaine (hay paneles informativos) y disfrutar de unas vistas espectaculares de la localidad y sus pasos naturales y del impresionante conjunto geológico (pliegues angulares, estrechos y desfiladeros, etc.) junto al río Martín. Muy próximo al mirador del anticlinal, en una bifurcación -precaución en el descenso- bien señalizada, se encuentra la Cueva de los Esquiladores utilizada como almacén de provisiones en épocas de conflicto y asedios y que en la historia reciente se utilizó para tareas ganaderas. Desde los tres miradores que tiene la ruta pueden observarse vistas de inolvidable belleza (Hoces del río, Estrecho del Hocino y cola del Embalse de Cueva Foradada) y además, si nos acompaña la suerte, puede verse premiada la visita con la visión de la variada avifauna de ese ecosistema y la siempre grata y sorprendente visión de las cabras montesas que tienen en esos riscos rocosos uno de sus hábitats preferidos.

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